Un sueño que es recurrente nunca puede ser algo muy bueno, pero este sobretodo siempre me deja mal al despertarme, al contarlo capaz alguien me diga, si es que pasa y lee por estos pagos por donde el diablo perdió el poncho, qué creen que significa.
Suelo estar en un lugar conocido pero que al recorrerlo se vuelve desconocido completamente y de tortuoso recorrido.
Puedo estar acompañada por una amiga, que no siempre es la misma, pero casi siempre es mi amiga de la infancia, igualmente puede ser otra, hasta incluso un completo desconocido.
Todo empieza con una caminata con la persona, por este lugar que se plaga de túneles, recovecos, subidas, escaleras interminables, escaleras que se cortan al azar y a veces es necesario saltar o trepar para poder conectar con la siguiente. Nunca intento volver, siempre seguir.
Mi acompañante desaparece a veces y trato de encontrarlo. Unas veces soy la que se demora y no puede llegar a la otra parte del camino, otras soy la que puede y el otro no.
La sensación de estar casi perdida en ese lugar interminable e intransitable es tremenda, a veces no me asusta pero me canso de circular por sus huecos y escaleras, otras, cuando cuando me quedo sola y sin poder avanzar hasta el tramo siguiente es más desesperante.
El lugar, por lo menos. está iluminado, sus paredes son blancas. Convengamos que mi mente se intenta preservar de alguna forma porque la misma situación en un lugar oscuro sería mucho más asfixiante y terrible.
Con los sueños más fantásticos he desembocado en lugares desagradables, donde tengo que correr, sintiendo que la velocidad que consigo nunca es suficiente y que irremediablemente voy a ser atrapada por personas que me persiguen incansables; y para completar el terreno no es el apropiado para una carrera en cámara lenta.
Eso es todo, a veces despierto muy asustada, pero siempre agotada y sobretodo desconcertada.
lunes, 4 de febrero de 2008
jueves, 24 de enero de 2008
Todo igual pero distinto
Veo mi ya viejo blog y lo veo como desteñido, serán los colores del verano que se me metieron por los ojos e inundaron mis pensamientos, pienso.
y ahí justo, es cuando se desata el mar rabioso de pensamientos desordenados, típicos de quien recién regresa de un mes de vacaciones, en el cual invirtió cada segundo en borrar la rutina del año lejos de su casa y al fin llega al lugar donde (supuestamente) pasará un nuevo año, que pinta igual a los demás pasados pero debe ser distinto. ¡Es un deber urgente! Tienen que cambiar muchas cosas que noto ya desteñidas, debo ponerle color en la mente para que poco a poco se coloreen sus días, todos, no quiero perder uno solo. Quizás, será difícil pero, siempre me gustó pintar por eso tengo la esperanza de que puedo hacerlo posible.
Suerte a mi!
y ahí justo, es cuando se desata el mar rabioso de pensamientos desordenados, típicos de quien recién regresa de un mes de vacaciones, en el cual invirtió cada segundo en borrar la rutina del año lejos de su casa y al fin llega al lugar donde (supuestamente) pasará un nuevo año, que pinta igual a los demás pasados pero debe ser distinto. ¡Es un deber urgente! Tienen que cambiar muchas cosas que noto ya desteñidas, debo ponerle color en la mente para que poco a poco se coloreen sus días, todos, no quiero perder uno solo. Quizás, será difícil pero, siempre me gustó pintar por eso tengo la esperanza de que puedo hacerlo posible.
Suerte a mi!
viernes, 13 de abril de 2007
Instrucciones para bailar en Gahan
A medida que fueron pasando los años en La Plata (y pasaron unos cuántos) me fui dando cuenta de que en mi pueblo de origen tenemos muchas costumbres distintas a las de la ciudad. Mejor dicho, que conservamos costumbres que alguna vez conocieron las ciudades.
Podría haberlo imaginado, pero cuando uno vive en un termo, se limita a pensar en que el mundo es afuera de él un lugar casi idéntico al de adentro. Cosa similar ocurre con los moradores de los tupperwear, bichos raros que se amoldan a una vida rodeada de plástico. Solo de pensarlo me da escalofríos.
Un día hablando con un amigo sobre los bailes a los que sabía concurrir en mis épocas de moza, mientras le contaba que los extrañaba porque nos divertíamos muchísimo en esas épocas, descubrí que "el cabezazo" no era mundialmente usado.
En el Club del pueblo se contrataba una orquesta de la zona, con nombres muy graciosos también que seguramente mi amiga Guiye podrá facilitarnos, porque mi memoria es bastante limitada en algunos casos, solo recuerdo ahora al "Lechón Pomillo" y a "La sonora de Jorge Antonio".
En estas fiestas se juntaban casi todos los habitantes, tanto los amantes del baile (cada uno con su estilo de baile propio) como los que no bailan pero tienen tareas sociales que cumplir, como reírse de los estilos propios de los bailarines, sacar conclusiones de futuros noviazgos, recordar quién levanta más el codo y por su puesto ver qué vestimenta eligieron los demás para tamaño acontecimiento.
Pero la carcajada de mi amigo se soltó cuando dije: después te sentabas haciéndote la linda a esperar "el cabezazo".
Por supuesto él no sabía a lo que me refería, parecía más la descripción de un hecho masoquista que lo que realmente era. Y era, y es, que en mi pueblo se sigue usando una técnica que tiene por lo menos 50 años.
Para salir a bailar, una dama, debe esperar a que un caballero pegue el cabezazo, el cual consiste en un movimiento de la cabeza apuntado la mirada telescópicamente a la señorita en cuestión y señalando la pista de baile. Por supuesto desde una distancia prudencial.
Significa hoy en día algo así como: flaca, bailás?
La señorita tiene dos posibilidades de accíon, una es aceptar y pararse cuando termine la canción en curso, ya que la invitación es para la siguiente canción. Nunca falta la que deja en total evidencia su desesperación por agitar las caderas y se para inmediatamente. Hecho muy mal visto y es duramente criticado por los asistentes que odian bailar.
La otra salida a la propuesta del caballero, y la más aburrida, es no aceptar.
Para esto hay muchas técnicas por supuesto, está la típica de hacer la vista gorda y que el caballero quede cabeceando hasta que se maree o se canse, pero es más digno tenerle un poco de gratitud y tomarse la molestia de negar con el dedo índice de la mano derecha acompañando el gesto con una leve sonrisa cortez, como para no arriesgarse a planchar toda la noche en el caso de que el caballero deseado no haga el ademán correspondiente y por supuesto para dar un poco de consuelo a este valiente que se atrevió a la posibilidad de rebotar, y está haciéndolo.
Eso es todo, no me quiero extender porque Vedo se enoja. Espero tengan comentarios para hacer o les sirva para conocer el misterioso mundo de los pueblos pequeños.
Abajo, testimonios rescatados de la web que avalan mis palabras.
"Corría 1955 cuando Rita, quien hoy tiene 64 años, iba a bailar. La mujer recuerda con precisión los tipos de orquesta que sonaban, algo que no es casual. Es que en esos tiempos, una condición para "no planchar toda la noche" era bailar bien.
Lo que Rita también recuerda como si fuera hoy es cómo eludía los "cabezazos" no buscados. "Si alguno te cabeceaba y vos no tenías ni cinco de ganas de bailar con esa persona te hacías la que mirabas para otro lado", cuenta.
A Juan Carlos (57) la década del 60 lo encontró en plena época de noviazgo o de intentos de noviazgo. El es uno de los indicados para dar detalles sobre la técnica del cabeceo. "Era una forma de no quedar en evidencia, te vendías menos que si ibas a preguntar directamente", expresa. Pero de acuerdo a sus estimaciones, esa forma de sacar a bailar decayó a mediados de esa década."
Podría haberlo imaginado, pero cuando uno vive en un termo, se limita a pensar en que el mundo es afuera de él un lugar casi idéntico al de adentro. Cosa similar ocurre con los moradores de los tupperwear, bichos raros que se amoldan a una vida rodeada de plástico. Solo de pensarlo me da escalofríos.
Un día hablando con un amigo sobre los bailes a los que sabía concurrir en mis épocas de moza, mientras le contaba que los extrañaba porque nos divertíamos muchísimo en esas épocas, descubrí que "el cabezazo" no era mundialmente usado.
En el Club del pueblo se contrataba una orquesta de la zona, con nombres muy graciosos también que seguramente mi amiga Guiye podrá facilitarnos, porque mi memoria es bastante limitada en algunos casos, solo recuerdo ahora al "Lechón Pomillo" y a "La sonora de Jorge Antonio".
En estas fiestas se juntaban casi todos los habitantes, tanto los amantes del baile (cada uno con su estilo de baile propio) como los que no bailan pero tienen tareas sociales que cumplir, como reírse de los estilos propios de los bailarines, sacar conclusiones de futuros noviazgos, recordar quién levanta más el codo y por su puesto ver qué vestimenta eligieron los demás para tamaño acontecimiento.
Pero la carcajada de mi amigo se soltó cuando dije: después te sentabas haciéndote la linda a esperar "el cabezazo".
Por supuesto él no sabía a lo que me refería, parecía más la descripción de un hecho masoquista que lo que realmente era. Y era, y es, que en mi pueblo se sigue usando una técnica que tiene por lo menos 50 años.
Para salir a bailar, una dama, debe esperar a que un caballero pegue el cabezazo, el cual consiste en un movimiento de la cabeza apuntado la mirada telescópicamente a la señorita en cuestión y señalando la pista de baile. Por supuesto desde una distancia prudencial.
Significa hoy en día algo así como: flaca, bailás?
La señorita tiene dos posibilidades de accíon, una es aceptar y pararse cuando termine la canción en curso, ya que la invitación es para la siguiente canción. Nunca falta la que deja en total evidencia su desesperación por agitar las caderas y se para inmediatamente. Hecho muy mal visto y es duramente criticado por los asistentes que odian bailar.
La otra salida a la propuesta del caballero, y la más aburrida, es no aceptar.
Para esto hay muchas técnicas por supuesto, está la típica de hacer la vista gorda y que el caballero quede cabeceando hasta que se maree o se canse, pero es más digno tenerle un poco de gratitud y tomarse la molestia de negar con el dedo índice de la mano derecha acompañando el gesto con una leve sonrisa cortez, como para no arriesgarse a planchar toda la noche en el caso de que el caballero deseado no haga el ademán correspondiente y por supuesto para dar un poco de consuelo a este valiente que se atrevió a la posibilidad de rebotar, y está haciéndolo.
Eso es todo, no me quiero extender porque Vedo se enoja. Espero tengan comentarios para hacer o les sirva para conocer el misterioso mundo de los pueblos pequeños.
Abajo, testimonios rescatados de la web que avalan mis palabras.
"Corría 1955 cuando Rita, quien hoy tiene 64 años, iba a bailar. La mujer recuerda con precisión los tipos de orquesta que sonaban, algo que no es casual. Es que en esos tiempos, una condición para "no planchar toda la noche" era bailar bien.
Lo que Rita también recuerda como si fuera hoy es cómo eludía los "cabezazos" no buscados. "Si alguno te cabeceaba y vos no tenías ni cinco de ganas de bailar con esa persona te hacías la que mirabas para otro lado", cuenta.
A Juan Carlos (57) la década del 60 lo encontró en plena época de noviazgo o de intentos de noviazgo. El es uno de los indicados para dar detalles sobre la técnica del cabeceo. "Era una forma de no quedar en evidencia, te vendías menos que si ibas a preguntar directamente", expresa. Pero de acuerdo a sus estimaciones, esa forma de sacar a bailar decayó a mediados de esa década."
jueves, 15 de marzo de 2007
Probabilidades
Ultimamente, ando con la cabeza en otros asuntos como para concentrarme en el blog.
Y aunque no es mi intención aburrir a mis queridos lectores con palabritas al viento, tampoco quiero decepcionar a los que de vez en cuando entran a ver si hay algo nuevo.
Algunos sabrán que estoy preparando Probabilidades y Estadísticas, otros los estarán sufriendo conmigo y los demás se están enterando.
Será por eso, mezclado con un poco de mi amor por el amor, que al pensar qué escribir se me vino a la mente el siguiente fragmento de Dolina.
"- De cada mil personas que pasen por esa puerta -decía- acaso nos conmueva solamente una. Del mismo modo, quizás solo una entre las mil tenga a bien impresionarse con nosotros. La cuenta es sencilla: sin contar percepciones engañosas y desilusiones posteriores, la posibilidad de un amor correspondido es de una en un millón.
No esta tan mal, después de todo."
Es poco posible según estas cuentas, pero no imposible.
De sueños está hecha la parte más linda de esta vida.
Quién no sueña con encontrarse a la vuelta de la esquina con su mitad perdida, o abrir la puerta de su casa (para los menos activos) y encontrar una mirada que nos resulte fascinante y conocida, sin haberla visto realmente antes. Y que la simetría haga su aporte, obvio.
Por otra parte, sacar una generala servida tiene una posibilidad de éxito de 0,000771.
Los números se hacen más tenebrosos al calcular la de ganar el Loto (1 contra 13.983.816).
Sin embargo miles de personas por día hacen su boleta y otras, agitan los dados con esperanzas.
Entonces por qué no esperar el amor con las ganas que merece un premio de esas dimensiones.
Generala servida: 0,000771
Amor correspondido: 0,000006
Ganar el Loto: 0,000000071511238420185162619416617037867
Mesa extra en abril: 0,0000000020111277986151948 (*)
Algunas de estas cifras pueden conducirlo sin frenos a la desesperanza, sin embargo conozco gente que ha sido favorecida con cada uno de estos prodigios.
Por eso nunca hay que dejar de agitar el cubilete y hacer rodar los dados, salir a la calle con una linda sonrisa y la mirada atenta, jugarse una boleta de Loto, o volverse loco por dar un final antes del último llamado.
Eso si, siempre con la seguridad de que en el momento menos pensado la rueda de la fortuna hará el giro adecuado.
(*) Esta probabilidad tiene una procedencia dudosa, cuando se le interrogó al matemático sobre el fundamento de la misma solo se escuchó un grillo cantando y los pasos rápidos del susodicho(**), seguidos de un estrepitoso portazo.
(**) la autora intentó referirse al matemático, no al grillo.
Y aunque no es mi intención aburrir a mis queridos lectores con palabritas al viento, tampoco quiero decepcionar a los que de vez en cuando entran a ver si hay algo nuevo.
Algunos sabrán que estoy preparando Probabilidades y Estadísticas, otros los estarán sufriendo conmigo y los demás se están enterando.
Será por eso, mezclado con un poco de mi amor por el amor, que al pensar qué escribir se me vino a la mente el siguiente fragmento de Dolina.
"- De cada mil personas que pasen por esa puerta -decía- acaso nos conmueva solamente una. Del mismo modo, quizás solo una entre las mil tenga a bien impresionarse con nosotros. La cuenta es sencilla: sin contar percepciones engañosas y desilusiones posteriores, la posibilidad de un amor correspondido es de una en un millón.
No esta tan mal, después de todo."
Es poco posible según estas cuentas, pero no imposible.
De sueños está hecha la parte más linda de esta vida.
Quién no sueña con encontrarse a la vuelta de la esquina con su mitad perdida, o abrir la puerta de su casa (para los menos activos) y encontrar una mirada que nos resulte fascinante y conocida, sin haberla visto realmente antes. Y que la simetría haga su aporte, obvio.
Por otra parte, sacar una generala servida tiene una posibilidad de éxito de 0,000771.
Los números se hacen más tenebrosos al calcular la de ganar el Loto (1 contra 13.983.816).
Sin embargo miles de personas por día hacen su boleta y otras, agitan los dados con esperanzas.
Entonces por qué no esperar el amor con las ganas que merece un premio de esas dimensiones.
Generala servida: 0,000771
Amor correspondido: 0,000006
Ganar el Loto: 0,000000071511238420185162619416617037867
Mesa extra en abril: 0,0000000020111277986151948 (*)
Algunas de estas cifras pueden conducirlo sin frenos a la desesperanza, sin embargo conozco gente que ha sido favorecida con cada uno de estos prodigios.
Por eso nunca hay que dejar de agitar el cubilete y hacer rodar los dados, salir a la calle con una linda sonrisa y la mirada atenta, jugarse una boleta de Loto, o volverse loco por dar un final antes del último llamado.
Eso si, siempre con la seguridad de que en el momento menos pensado la rueda de la fortuna hará el giro adecuado.
(*) Esta probabilidad tiene una procedencia dudosa, cuando se le interrogó al matemático sobre el fundamento de la misma solo se escuchó un grillo cantando y los pasos rápidos del susodicho(**), seguidos de un estrepitoso portazo.
(**) la autora intentó referirse al matemático, no al grillo.
martes, 6 de marzo de 2007
La verdadera, no acepte imitaciones
Es tan bueno reencontrarse.
Hace un rato me saqué una gran duda, no gran porque dudara mucho sino porque era muy importante saber esa respuesta.
La verdad que a intuir no me gana nadie.
Ahora puedo dar vuelta una hoja (justamente) que me estaba costando mucho girar, a pesar de que estoy bien conmigo, con mi entorno y con el Universo mismo.
Tenía que saber si había hecho bien o si había actuado por impulso y por la locura de un momento de ira.
Tenía que saber si había hecho bien o si había actuado por impulso y por la locura de un momento de ira.
No es fácil cerrar historias, por lo menos para mi, que soy una melancólica sin remedio. Una enamorada del amor. Una verdadera adicta.
Hasta hace unos minutos estaba muy enojada, ahora estoy mejor.
Un amigo, mientras me quejaba de la cobardía de un hombre (?), de la frialdad, del cinismo, me dijo:
AmigoM: yo quiero a la caro de ahora, de este último tiempo, la otra no me caiga bien
●๋• Caro: a mi menos!, si la veo la cago a piñas y le canto todo en la cara
AmigoM: lo único que falta es que termine de calentarse por cosas que no valen la pena.
●๋• Caro: a mi menos!, si la veo la cago a piñas y le canto todo en la cara
AmigoM: lo único que falta es que termine de calentarse por cosas que no valen la pena.
...
AmigoM: es que esa Caro ya no era la misma que yo conocí
estaba como censurada
tenia un firewall delante
estaba como censurada
tenia un firewall delante
Este amigo como tantos otros, que me conocen desde hace mucho, me extrañó durante 2 años y medio.
Lo entiendo, yo misma me extrañé.
Fue cortar un lazo y sentirme de nuevo yo, despierta y con un mundo gigante y lleno de cosas estimulantes adelante.
Lo entiendo, yo misma me extrañé.
Fue cortar un lazo y sentirme de nuevo yo, despierta y con un mundo gigante y lleno de cosas estimulantes adelante.
Respirar una ciudad que volvía a oler como antes, caminar con mis pasos de siempre, no sé...todo lo mío volvió en un instante.
Y ahora, a pesar de haberme enojado mucho, de haberme puesto triste, me quedo tranquila. No solo doy vuelta la página sino que me siento segura de no volver a ojear ese cuento.
Además me encanta haberme vuelto a encontrar, me encanta vivir conmigo y me encanta volver a disfrutar mi vida rodeada de amigos.
Son un placer, nos alegran, nos levantan, nos suavizan, nos dan fuerzas, nos generan ideas, nos alientan, nos hacen crecer, nos dan el motivo.
Me siento muy feliz por seguir teniéndolos (a los viejitos) y por haberlos encontrado (a los nuevitos).
Gracias amigos, me gusta que estén conmigo ahora que yo estoy de nuevo.
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